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Estando en un hospital uno tiene que despertarse temprano, pues a primera hora las enfermeras hacen su ronda matinal para ver qué tal se encuentra uno después de la noche. cindy estaba haciendo la suya cuando mientras auscultaba al paciente no pudo sino fijarse en el bulto que asomaba bajo la sábana. parecía que hoy el paciente se había levantado con ánimos. en su afán de procurar la mejor de sus atenciones, la servicial enfermera se propuso a darle el mejor de los remedios que él, por supuesto, aceptó de buen grado. el tipo de la cama de al lado no pudo evitar oir los sonidos del placer y con una prominente erección se acercó hasta ellos. cindy no le negó tampoco el remedio y lo aceptó de buen grado, al fin y al cabo así podría obtener placer en sus dos agujeritos a la vez.
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